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FAMSI se suma al rechazo masivo de los discursos de odio y se adhiere al manifiesto 'Defender a quien defiende'

FAMSI se suma al rechazo masivo de los discursos de odio y se adhiere al manifiesto 'Defender a quien defiende'

“Le sugiero silencio o va a morir. Está incomodando a las autoridades”. Acompañado de una foto con una pistola y una bala, este es el texto de uno de los mensajes de amenaza hacia Helena Maleno, periodista, investigadora y activista por los derechos de las personas migrantes en la organización Caminando Fronteras, que han provocado una reacción de solidaridad hacia quienes trabajan en la defensa de los colectivos más vulnerables. La ONG lanzó la pasada semana el Manifiesto Defender a quien defiente, para denunciar el hostigamiento y las amenazas a las que se ven sometidos/as. 

Cerca de un millar de organizaciones, muchas de ellas integradas por cientos de entidades, como el FAMSI, se han adherido a un documento que simboliza la defensa de quienes defienden. Este es el nombre del Manifiesto y el hashtag que en pocas horas había plagado Twitter y otras redes sociales de mensajes de respaldo a quienes trabajan por los derechos de los colectivos más vulnerables, y en contra de los discursos de odio. La estrategia de acoso e intimidación padecida por Helena Maleno la pasada semana ha traspasado el muro de las redes sociales en los últimos días, con manifestaciones de criminalización del colectivo musulmán tras los atentados del jueves 17 de agosto en Barcelona y Cambrils, que han provocado ya la muerte de 14 personas y un centenar de herid@s.

Discursos de odio, en los dos casos, que se refuerzan con mensajes ambiguos y estrategias de manipulación que culpabilizan al débil, defensores y defendidos, por pertenecer a un colectivo, profesar una creencia, en este caso, la musulmana, o por estar vigilantes y denunciar la vulneración de derechos en las fronteras; sin relación alguna con el terrorismo, quienes toman la arriesgada decisión de atravesar una frontera, huyen de su país buscando sobrevivir a la adversidad del entorno del que proceden. Ponen de relieve “las carencias que ya existen en las sociedades receptoras”.

Así lo expresaba el colectivo Andalucía Acoge en una Carta de apoyo publicada en el blog Novus Orbis del diario.es, tras las amenazas sufridas por periodista, investigadora y activista social Helena Maleno. Este episodio ha recordado al de febrero de 2014, cuando la guardia civil utilizó cartuchos de fogueo, pelotas de goma y botes de humo contra un grupo de personas que trataban de llegar a nado a la playa ceutí, después días de versiones contradictorias, videos editados, negativas de las autoridades a la intervención de la guardia civil española en el suceso, atribuyendo esta actuación a las autoridades marroquíes, para finalmente hacerse públicas imágenes que demostraban el uso de material antidisturbios contra quienes intentaban alcanzar la orilla.  Muchos de ellos no sabían nadar. Murieron quince personas.

La denuncia que hacía Caminando Fronteras en palabras de Helena Maleno provocó una cadena de mensajes de odio y amenazas durante 10 días; un hilo de mensajes que pedían la violación de Maleno o llamaban ‘simio’ a Moha Gerehou, responsable de SOS racismo, y en el que el SUP intervino, no para frenar los muchos delitos de odio que se estaban profiriendo, sino para cuestionar el trabajo de Helena Maleno en la frontera sur. Esto provocó que las amenazas se recrudecieran y que el colectivo se haya sentido aún más desprotegido. En declaraciones a la Onda Local de Andalucía, la activista afirma que si las amenazas se hubieran dirigido hacia otras personas, el sindicato no hubiera cuestionado la actuación de la ONG, sino que hubiera abierto una investigación para averiguar la procedencia de las amenazas. “Las instituciones nos señalan y nos criminalizan”, concluye Helena Maleno, que relata la multitud de ocasiones en las que ha sido acusada, incluso por la Policía, de ser traficante, de levantar sospechas de su actuación "por estar demasiado cerca de las mafias", cuando en realidad también son víctima de las amenazas de las mafias. Denuncia la criminalización de perfiles como el suyo, así como de periodistas y defensores de los derechos humanos.

Helena Maleno afirma que las fronteras se han convertido en el espacio de negocios de grandes empresas. Afirma que la mayoría de las empresas europeas que venden armamento a Oriente Medio y norte de África han entrado en el negocio de la militarización y el control de fronteras. Es decir, venden las armas, provocan la violencia, y provocan el desplazamiento. Explica que en el negocio de las fronteras no hay estándares de derechos y cuando hay gente que pide esos estándares de derechos, es amenazada. Se trata de una situación de vulneración de derechos, según afirma, que sucede en todas las fronteras del mundo. Frente a la manipulación y la proliferación de los discursos de odio, la investigadora aboga por la transparencia, la información recurriendo a las fuentes primarias y desechando versiones interesadas, y agradece el apoyo masivo de cientos de organizaciones españolas y de otros países, que se han volcado en apoyo a este Manifiesto Defender a quien defiende.   

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