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Según la ONU más de 10.000 personas han muerto desde 2014 en el Mediterráneo cuando intentaban llegar a Europa

Según la ONU más de 10.000 personas han muerto desde 2014 en el Mediterráneo cuando intentaban llegar a Europa

8 de junio. Día Mundial de los Océanos. Efeméride hundida en el mar, si tenemos en cuenta la cifra de muertes en el Mediterráneo. Es indudable la importancia de adoptar medidas para preservar ecosistemas que son "el corazón del Planeta", en palabras del secretario general de Naciones Unidas, Ban ki-Moon. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 recoge la relevancia de su conservación y es un día para divulgar esta información. Sin embargo, hablar de océanos y mares sin pensar en quienes encontraron la muerte en ellos, no se nos puede pasar por alto.

Según Naciones Unidas, en los últimos días se ha superado el umbral de 10.000 personas que han perdido la vida en mares y océanos, desde el inicio de 2014. Son declaraciones del portavoz de la agencia de refugiados de la ONU, ACNUR, Adrian Edwards. A ello hay que añadir las que son rescatadas y las que logran llegar, en situación de extrema gravedad, utilizando también el mar para huir de una realidad que convierte en buena, por cruel que suene, la posibilidad de perder la vida en el intento; a ellas se suman las que son víctimas de las redes de tráfico de personas.

La enumeración es inabarcable, pero basta mirar atrás unos días para dimensionar la situación de emergencia  humanitaria que se está viviendo en el mar. Junio comenzó dejando las imágenes de la costa libia cosida de cadáveres: al menos 117 migrantes ahogados al volcar la embarcación en la que se dirigían a Italia. Solo a través de las entrevistas realizadas a personas que lograron llegar con vida, ACNUR llegó a estimar que la semana anterior, entre finales de mayo y comienzos de junio, podrían haberse ahogado 880 migrantes intentando cruzar el mar Mediterráneo en dirección a Italia.

ACNUR insiste en el establecimiento vías legales de entrada para que los/as refugiados/as puedan alcanzar Europa de manera segura, tales como el reasentamiento, los programas de admisión humanitaria, la reunificación familiar, el patrocinio privado, los visados de estudio y de trabajo, entre otras, que permitan poner fin al tráfico de seres humanos.

Por su parte, El País publicaba el pasado 7 de junio una noticia, cuanto menos, desconcertante. La intención de la Unión Europea de quitar ayudas, ventajas comerciales u otros beneficios a quienes no contengan los flujos, con inversiones de hasta 62.000 millones de euros para "países en dificultades". Según el contenido del documento adelantado por el diario, la Comisión Europea se propone usar lo que denomina "incentivos negativos" hacia estos países. Una especie de "castigo económico" a aquellos países que, textualmente, "rehúsen cooperar en readmisión y retorno”. En el paquete de incentivos positivos, el documento alude a los acuerdos preferenciales que la Unión Europea suscribe con países en desarrollo, algo que algunos expertos comunitarios ya han alertado de que podría ser ilegal, puesto que se estarían condicionando las ventajas comerciales al freno a la inmigración.

El diario señala además la intención de trazar una línea que diferencie a población refugiada (que huye de una guerra o persecución), de aquellas personas que emigran para escapar de la pobreza, e insiste en echar a quienes no estén en situación legal.

Y en este contexto, cifras: 80 millones de 1800. Es lo que han aportado los Estados europeos a día de hoy al Fondo África constituido tras una cumbre de urgencia entre países europeos y africanos, en noviembre de 2015,  y antes de que la situación de Siria provocara la huída de su población. Esta fórmula fallida es la que se quiere replicar. Un plan de inversiones en el que la Comisión aporte 3100 millones y se espera que los países miembros aporten una cantidad similar.

La Organización Mundial de las Migraciones contabiliza 2.809 muertes en lo que va de año, frente a las 1.838 registradas en los primeros seis meses de 2016. Es decir, en 2016, en el Mediterráneo, ha habido 1.000 muertes más que en el primer semestre del año pasado. Y faltan unas tres semanas para llegar a la mitad de 2016.

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