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Cooperación provincial para el Desarrollo camino del 0,7%: diversidad, ciudadanía, sensibilización y acción exterior desde los municipios

Cooperación provincial para el Desarrollo camino del 0,7%: diversidad, ciudadanía, sensibilización y acción exterior desde los municipios

Hace 25 años la cooperación internacional era un término que se atribuía, sobre todo, al Gobierno central. Aquella realidad cambió y sin dudar el liderazgo de la ciudadanía, hay que destacar el papel pionero de algunas diputaciones provinciales que se acercan ya a las tres décadas de acción exterior y solidaridad.

En el año 1998, la Coordinadora Andaluza de ONGD y el Gobierno andaluz suscribían un Paco por la Solidaridad que desencadenó el desarrollo normativo de la cooperación andaluza, un camino liderado, en gran medida por la solidaridad ciudadana y las ONG, y acompañada por una incipiente cooperación regional.

Las diputaciones, por su parte, ponían en marcha sus experiencias pioneras. Hacia 1992 o1993 ya registraban las primeras dotaciones presupuestarias destinadas a la cooperación internacional y la solidaridad. Sin un marco normativo concreto, sin planes ni reglamentos, pero atendiendo a la solidaridad que los municipios habían expresado en actos de hermanamiento, y solidaridad entre colectivos, las diputaciones iniciaban un cambio que, en un breve plazo de tiempo, se consolidaba con el apoyo en normas, el desarrollo de convocatorias y el diseño de planes provinciales, como cualquier otra política pública propia de los organismos provinciales.

Hay otros aspectos en los que la cooperación de las diputaciones ha sido innovadora; un enfoque territorial, una amplia cartera de disciplinas propias de la gestión pública local y el intercambio de recursos técnicos muy especializados ponían las bases de un modelo de relaciones entre administraciones que se adelantaba a su tiempo, proponiendo un diálogo entre iguales y un intercambio de saberes y buenas prácticas. La descentralización de servicios, la coordinación de acciones, la articulación con administraciones de ámbito territorial superior o la gestión mancomunada de servicios, son algunos de los aspectos que más interés han suscitado en gobiernos locales de otros países, atraídos por este esquema de gobierno que se sustenta en las políticas públicas de proximidad.

Más allá del esquema administrativo, las diputaciones, junto a los ayuntamientos, han llevado la solidaridad y la cooperación más allá de la empatía y la voluntad, y han generado redes pioneras de colaboración. Uno de los ejemplos emblemáticos es la Red AnMar, una red entre gobiernos de las dos orillas, Andalucía y Marruecos, que con el paso del tiempo ha demostrado ser un vehículo productivo y generador de progreso para la articulación de actores, la práctica de la diplomacia de ciudades y la acción en marcos multilaterales, y que se ha materializado en la Federación AnMar, la primera red con personalidad jurídica que integra a gobiernos locales de dos países.

Reflejo de distintas sensibilidades, aunque con inquietudes que las unen, y a prueba de crisis, las diputaciones de Huelva, Cádiz, Granada, Jaén, Córdoba y Sevilla, tienen ya una experiencia propia en la construcción de otros contextos de justicia, equidad y generación de capacidades.

La provincia de Huelva, pionera en la elaboración de un Plan Director de la Cooperación

La Diputación de Huelva dedica fondos a cooperación desde 1992 y crea el Área de Cooperación Internacional en el año 2005. En 2016, después de veinticinco años en el fomento del voluntariado, la cooperación directa e indirecta a través de las ONGD, la ayuda humanitaria y la sensibilización en la provincia, en 2016 aprobó el Primer Plan Director de la Cooperación Internacional hasta 2019.

A finales de año, y subrayando su compromiso con el 0,7% de su presupuesto a cooperación, la Corporación Provincial onubense hacía entrega a nueve asociaciones de la provincia de las ayudas destinadas a proyectos en Iberoamérica, África, India y Palestina, por importe de 215.386 euros. María Eugenia Limón, vicepresidenta y diputada responsable de Cooperación Internacional de la Diputación de Huelva, destacaba en el acto de entrega la naturaleza de unos proyectos que no solo se ejecutan en terceros países, sino que “suponen un apoyo al trabajo y las inquietudes de la sociedad civil comprometida con la solidaridad y la cooperación al desarrollo”.

Aunque las convocatorias de subvenciones son el instrumento para que las ONGD puedan llevar a cabo su labor de cooperación con otros pueblos, las políticas de solidaridad de las diputaciones han trascendido esta labor y se convierten en un recurso práctico y accesible a los municipios, para realizar una tarea de sensibilización constante y diversa. En el caso de la provincia de Huelva, el año 2018 comenzaba con la presentación y puesta en marcha de una iniciativa para promover la sensibilización y la cooperación internacional en la ciudadanía de los municipios. “Yo soy cooperación internacional” es el nombre de una propuesta de acción que quiere dinamizar propuestas solidarias en los municipios, con la visión puesta en los pueblos del Sur y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La provincia de Jaén, sensibilización y acción exterior con un enfoque transversal

La provincia de Jaén es una de las que más áreas de trabajo ha tocado en proyectos y programas de desarrollo que ha venido realizando desde hace años, en una estrecha colaboración con el FAMSI. En materia de Cooperación al Desarrollo y Sensibilización, la Diputación de Jaén inició su tarea en 1995, cuando se creó el Fondo Provincial para la Solidaridad Internacional y la Ayuda al Desarrollo. En 2005 se creaba el Consejo Asesor de Cooperación Internacional y Ayuda al Desarrollo, del que también forman parte la Junta de Andalucía, la Universidad de Jaén, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, con el fin de decidir el destino de los fondos para Cooperación al Desarrollo.

La Diputación de Jaén desarrolla esta labor en tres vertientes: cooperación directa, indirecta -a través de las ONGD-, y acción humanitaria. En 2017, la Diputación Provincial dedicó 712.000 euros a cooperación al desarrollo, lo que supuso un incremento respecto al ejercicio anterior de un 6%. La Educación al Desarrollo es también una línea de trabajo relevante en la acción del Gobierno Provincial, fomentando la sensibilización en los municipios a través de certámenes y exposiciones de fotografía y manteniendo en agenda las Jornadas del Fondo Provincial para la Solidaridad y la Ayuda al Desarrollo, que llegarán este año a su decimocuarta edición.

Los últimos años han traído consigo situaciones de extrema vulnerabilidad, a consecuencia de las crisis que han afectado a la población de los países del centro de Europa. En este contexto, la labor asistencial con alimentos y productos básicos, que no estaba tan presente en las políticas de cooperación y solidaridad tiempo atrás, se convirtió en un instrumento básico de la acción ciudadana. En la provincia de Jaén, el Banco de Alimentos reconoció a finales de año el papel de la Diputación Provincial en la promoción de las donaciones de aceite entre las cooperativas y almazaras. Un reconocimiento motivado, además, por el apoyo que recibe por parte del Gobierno de la provincia con la financiación del alquiler de locales y la mejora de infraestructuras para el apoyo a la labor del voluntariado. En 2017, la campaña ‘un productor un litro’  logró triplicar el resultado obtenido el año anterior, superando los 4000 litros de aceite recolectado para la población destinataria de los recursos que obtiene el Banco de Alimentos.

Un Banco de Recursos pone en práctica la articulación de actores en el ámbito provincial de Córdoba

La provincia de Córdoba ya creó la Oficina de Cooperación Internacional al Desarrollo en el año 97, sin una política definida, pero con la idea de dar salida a las demandas de la sociedad civil, y en especial, de las ONGD, que reclamaban fondos a las administraciones públicas para paliar las desigualdades entre el norte y el sur. La primera convocatoria salió de inmediato y de la mano, el programa de voluntariado en el exterior orientado a la población joven de la provincia. El punto de inflexión se produjo en el año 2000, cuando se asignó un presupuesto específico a esta labor, con el objetivo de alcanzar el 0,7%. Con los sucesivos cambios de gobierno, la Oficina pasó por distintas áreas de competencia pero se mantuvo ya estable entre las políticas de la Corporación, y en 2012, un nuevo punto de giro establece las Directrices sobre cooperación internacional, renovadas a finales de 2017.

Es, quizás, una de las pocas administraciones públicas que ya ha incorporado la Agenda 2030 como referente de su cooperación, y sus objetivos y metas, como guía en sus políticas de actuación. La Diputación de Córdoba aprobó en 2017 las nuevas Directrices de Cooperación para el Desarrollo Sostenible, consensuadas por sus principales agentes de desarrollo, municipios y oenegés de la provincia. La incorporación de la Agenda 2030 no se ha limitado al ámbito de la cooperación internacional; la Diputación de Córdoba ha dado ya los primeros pasos para la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las actuaciones que llevan a cabo todas los servicios y departamentos, empresas y organismos autónomos independientes.

Para la Diputación de Córdoba el comienzo del año ha sido momento para la revisión. A finales de enero tenía lugar la reunión de valoración y evaluación del Banco de Recursos de Cooperación Internacional, una novedosa herramienta iniciada en 2017 por la que se han financiado 128 actividades para 53 ayuntamientos. Es fruto de la movilización de recursos y su acercamiento hasta el ámbito rural, de la mano de 12 organizaciones que han llevado estas actividades hasta los municipios interesados de la provincia, con financiación de la Diputación de Córdoba. Ana María Guijarro, diputada de Cooperación al Desarrollo, agradeció el esfuerzo realizado para lograr la necesaria articulación de actores, en este caso, entre ONGD, ayuntamientos y centros educativos.

La provincia de Sevilla, más de 25 años de trabajo solidario

La Diputación de Sevilla es una de las que más largo recorrido tiene en el ámbito de la cooperación municipal, desde comienzos de los 90, cuando la solidaridad, en especial, con los pueblos cubano y saharaui, sentaba las bases para una cooperación estable que se reglamentó en el año 2000 y se actualizó en el 2005. Desde el cambio de siglo, las convocatorias para municipios y ONGD se convirtieron en líneas de trabajo estable a las que se sumaba la cooperación directa. Más de 25 años después, de aquellas experiencias primeras, la Corporación provincial ha pasado a estar presente en más de una decena de países en América Latina y Caribe, 14 en el continente africano, e India, en el sur de Asia; a lo largo de los años son cientos las propuestas de acción, alianzas y comunidades en las que ha trabajado, a través de iniciativas de cooperación exterior.

En la actualidad la Diputación de Sevilla impulsa un nuevo modelo de cooperación que propone una visión de la cooperación municipal descentralizada que supere el asistencialismo y se oriente a relaciones más horizontales, donde norte y sur son socios en igualdad. La tarea de la Diputación de Sevilla tiene, además, un alto componente de sensibilización. Una revista, colaboraciones en prensa, jornadas y exposiciones, participación en eventos, forman parte de una agenda de trabajo que ha primado siempre la atención a los países y contextos más desfavorecidos y que este año contará con un presupuesto global que supera el millón trescientos mil euros.

No se puede olvidar la capacidad de movilización de recursos que ha desarrollado a lo largo de los años, respondiendo siempre a las campañas de solidaridad que han requerido las poblaciones en situación de vulnerabilidad de distintos puntos de Asia, América Latina o África, en las últimas décadas, a consecuencia de desastres naturales, hambrunas y conflictos.

La Diputación de Cádiz retoma el compromiso con la cooperación internacional

Lo hacía su titular, Irene García, a mediados de 2017, con motivo de la firma de convenios de colaboración que permitirían a seis colectivos ejecutar distintos proyectos orientados a familias en situación de exclusión, gaditanos y de otros territorios, a jóvenes y a entidades de ámbito local, regional y multilateral; solidaridad hacia el exterior y también hacia colectivos de proximidad que reeditaban un compromiso aparcado, tiempo atrás, y que en esta ocasión se retomaba con el compromiso de renovar la relevancia que ha tenido desde hace más de dos décadas.

Cooperación, Sensibilización y Ayuda Humanitaria se gestionan desde el Servicio de Cooperación Internacional, con una visión de promover el desarrollo humano sostenible, la protección del medio ambiente y la atención a las necesidades básicas de los países más desfavorecidos. Esta formulación de principios hunde sus raíces tiempo atrás, como en el caso de las otras diputaciones, cuando los gobiernos locales se adelantaban a la creación de alianzas con los gobiernos locales de otros territorios, una práctica que hoy se considera innovadora pero que surgió de la búsqueda de vías de diálogo y puntos de contacto, entre municipios de dos orillas.

Un impulso decidido a la cooperación internacional en 2017 desde la provincia de Granada

Dentro de las competencias de la Delegación de Bienestar Social, la Diputación de Granada ha podido afirmar, y lo ha hecho con hechos, la recuperación de las políticas de cooperación internacional superada una etapa de gobierno popular. Es uno de los ejemplos que dejó atrás una etapa difícil, de disminución, y en muchos casos, eliminación de los recursos destinados a la cooperación internacional.

Así lo hacía anunciando el incremento en un 40% de la partida de cooperación al desarrollo, hasta los 350.000 euros en 2017.  En la presentación de los proyectos se destacaba la evolución de unos fondos que habían pasado de 0 euros en 2014 y 11.500 en 2015, a 262.000 en 2016 y 370.000 en 2017, con el nuevo equipo de gobierno.

El primer ejercicio de la recuperación suponía, en palabras de la diputada de Bienestar Social, Olvido de la Rosa, recuperar “el principio de solidaridad en su acción de gobierno” en una institución que había sido “pionera en el compromiso con las ayudas al desarrollo”.

En el mes de diciembre se publicaba la concesión de subvenciones, con unos criterios que se han guiado por el II Plan Director de la Cooperación Andaluza, y hace posible el desarrollo de 19 proyectos en zonas de África, América Latina y Sudeste Asiático. Servicios básicos, cohesión y desarrollo social, derechos humanos e igualdad, y sectores productivos están entre las temáticas que se llevarán a cabo en este contexto, y que consolidan, en la práctica la voluntad y la apuesta por políticas públicas cuya rentabilidad no se calcula en euros, sino en la mejora de los niveles de calidad de vida de la gente, dondequiera que resida.

Hacia un deseado 0,7%

El anhelado objetivo del 0,7% ha estado siempre en el discurso de los agentes de la cooperación más cercanos a la ciudadanía; mejor expresado, de aquellos que representan o son ciudadanía, como las ONGD y las administraciones públicas. Hay quienes ya han podido afirmar, en más de un ejercicio presupuestario, que lo han logrado o mantenido, si bien los criterios para calcularlo ofrecen variantes.

No obstante, el objetivo es tan antiguo que ya despierta escepticismo continuar mencionándolo, 48 años después de que la Asamblea General de Naciones Unidas proclamara, el 24 de octubre de 1970, con motivo del vigésimo quinto aniversario de las Naciones Unidas, el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En la resolución 2626 (XXV) se estableció la Estrategia Internacional del Desarrollo como medio de lograr los objetivos del Decenio, con el llamamiento para que los países desarrollados ofrecieran un nivel mínimo del 0,7% de su producto interno bruto (PIB) en Ayuda Oficial al Desarrollo.

No se cumplió y aún está presente en la Agenda 2030, aprobada en 2015. El objetivo 17 mantiene en la segunda de sus metas este anhelo al que sí se han acercado algunas de las diputaciones andaluzas, con voluntad política y apoyo ciudadano, a pesar de que las finanzas locales se resienten, como todas las partes débiles del sistema, cada vez que tiembla la economía.

Fotos: Diputación de Sevilla. Construcción de depósito de agua en complejo sanitario-educativo en Bois Tombè, Fond Verretes (HAITÍ) y punto de acceso al agua canalizada.

 

Con esta noticia, el FAMSI quiere contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

 

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