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"África me enseño a ser humilde"

"África me enseño a ser humilde"

Doctora en Etnología y Licenciada en Geografía e Historia por la Complutense, Mane Cisneros es Fundadora y Directora del Festival de Cine Africano - FCAT, único certamen a concurso existente en España dedicado a la difusión de la cinematografía africana. Recientemente ha sido condecorada con el grado de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa. Acaba de volver de Nigeria, donde se vive con crudeza el secuestro de 270 niñas por la organización Boko Haram. Desde el FAMSI y en el Día Mundial de África, Cisneros habla de la fuerza y la crudeza de un “continente fustigado por la historia”.

Cisneros nos cuenta su primer contacto real con el continente cuando instaló su residencia en Tarifa. “Me di cuenta que vivíamos espalda contra espalda y que los españoles apenas conocían la realidad del continente. En Tarifa casi tocábamos aquella realidad con la punta de los dedos”, ¿cómo surgió su interés por este continente?

Después de 23 años viviendo fuera de España decidí regresar y escogí la localidad gaditana de Tarifa como lugar de residencia. Tarifa está a sólo 14 km de las costas marroquíes y mi instalación allí coincidió con el trágico aumento de pateras y de muertes en el Estrecho. Fue allí y ante tal drama humano cuando me di cuenta que vivíamos espalda contra espalda y que los españoles apenas conocían la realidad del continente. En Tarifa casi tocábamos aquella realidad con la punta de los dedos.

Esta fue la razón que me llevó a crear un festival de cine que se sirviese de la creación audiovisual para dar voz a un continente olvidado e invisible y, al mismo tiempo, trabajar los tópicos tan anclados sobre África que encontré en la sociedad española. Un festival que se serviría del cine como herramienta de conocimiento.

¿Qué le conmovió de África?

De África me conmovió la fuerza que guía a aquellos que han perdido todo, la grandeza y pobreza de un continente fustigado por la historia. De unas gentes decididas a encontrar su lugar en un mundo globalizado que se empeña en ignorarles.

¿Recuerda su primer viaje al continente?

Soy viajera empedernida. Mi primer viaje en solitario tuvo lugar cuando aún no había cumplido los 12 años aunque, aunque claro, no fue a África. Como para muchos españoles, sobre todo de mi generación, mi “bautismo” africano fue marroquí. Allí simplemente corroboré la existencia de muchos mundos, de la pluralidad y de la belleza de un mundo multicolor y no monocromo como me habían enseñado. A partir de entonces, mi vida se dibujó solo a colores. África me enseñó a ser humilde.

¿Cómo lucha por el desarrollo de África desde el Centro de Divulgación Cultural del Estrecho Al Tarab y como directora del festival de cine africano de Tarifa y Córdoba?

Cómo decía antes, nuestro festival asumió un papel didáctico y de sensibilización desde su creación. Nuestra manera de “normalizar” la imagen de África pasa primero por dar voz a los creadores africanos para que sean ellos y no nosotros, quienes den voz al continente. Por otro lado, hemos hecho siempre hincapié en el tratamiento paritario de cara a los artistas africanos. Para nosotros un cineasta africano es ante todo un artista. Así como un cineasta español es ante todo artista. Sé que es difícil de entender pero, la lucha contra los estereotipos a menudo obliga a adoptar posturas radicales, forzadas. Desde el FCAT rechazamos cualquier actitud paternalista hacia África. Es el pequeño granito de arena que intentamos aportar a nuestra sociedad y nuestra manera de trabajar por y para el desarrollo de los pueblos.

Cuando vemos la realidad de África que se muestra a Occidente a través de los medios de comunicación ¿vemos una visión real o estereotipada?

Por desgracia, los medios de comunicación no hacen sino perpetuar y reforzar estos estereotipos. Esto es algo muy grave teniendo en cuenta la ausencia absoluta de estudios sobre África en el sistema educativo español y por lo tanto el desconocimiento que impide tener criterios propios a la hora de filtrar la información que nos llega desde los medios. Está claro que a occidente le interesa perpetuar la imagen de África como un continente desvalido, estático y lo que es peor y menos real, incapaz de luchar y defenderse por sí mismo.

¿Cómo pueden acercar los expertos una visión objetiva de lo que ocurre? ¿Por qué no interesa conocer la verdadera realidad de esta región?

Creo profundamente en el conocimiento como la única vía para afrontar y convivir con la diversidad para que la diversidad sea concebida como fuente de riqueza y no de miedo. Los expertos están haciendo su trabajo que no es otro que el de formar e informar. En la medida de lo posible, construir a partir del conocimiento objetivo. Contando la historia desde los dos lados. Hay siempre versiones contrastantes a la hora de contar la historia, conocerlas, escuchar la voz de los africanos nos ayudará a construir futuro, trabajar y reflexionar sobre la construcción de un nuevo modelo sociopolítico, económico y cultural que tenga en cuenta la realidad de un mundo global constituido por muchos mundos y no por uno solo.

¿Piensa que la cultura y en concreto, el cine, es un camino que puede llegar a acercar a ambos continentes?

Pienso que sí. Vivimos en un mundo en el que sólo existe lo que se ve a través de la televisión, el cine o internet. El cine nos invita en solitario a la reflexión y el conocimiento. Si además ese cine está hecho por los propios africanos, seguramente nos ayudará a superar el miedo a lo desconocido que hemos detectado en general en la sociedad española.

En estos días, la sociedad internacional, tiene su foco de atención puesto en el secuestro de las 270 niñas en Nigeria por la organización terrorista Boko Haram ¿qué puede decirnos sobre esto? ¿Cómo vive esta realidad la sociedad nigeriana desde dentro?

Hace apenas una semana regresé de Nigeria y tuve la ocasión de vivir desde dentro la situación. Nigeria es un país muy difícil, fracturado por luchas de poder con tintes de fanatismo religioso que en el fondo no son otra cosa que luchas de poder. Por desgracia, Nigeria nunca ha sido un país tranquilo, ni antes ni después de la guerra de Biafra. Una situación agravada por las enormes riquezas petrolíferas del país y de la agresividad del modelo capitalista nigeriano. No obstante, tengo que decir que a mi alrededor sólo he constatado indignación y rechazo hacia la violencia gratuita de Boko Haram, que en la lengua más hablada de Nigeria, el hausa, significa algo así como ‘la educación occidental es pecado, o anatema’. Me ha impactado sobre todo la fuerza de la voz de las mujeres. Y es que, África, tiene nombre de mujer. #bring back our girls!

Entrevista: María Serrano.

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