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"Los municipios y las diputaciones pueden ser los artífices de una re-democratización de la convivencia"

"Los municipios y las diputaciones pueden ser los artífices de una re-democratización de la convivencia"

Son palabras del catedrático de Filosofía del Derecho, Javier de Lucas, en el diálogo que mantenía con el politólogo francés Sami Naïr, en relación con las migraciones, los derechos humanos y la ciudadanía, en el acto organizado por el FAMSI y moderado por Luis Vargas, director general de Coordinación de Políticas Migratorias.

Album del diálogo. Aquí podrás ver algunas de las imágenes del acto.

El intercambio entre los dos especialistas en migraciones y diversidad forma parte del curso que aborda la ‘Inclusión Social del Colectivo Inmigrante’, en el marco del proyecto europeo Amitie Code, en el que participa el FAMSI, junto a socios de otros cinco países.

Con una anecdótica respuesta del que fue catorce años de la república francesa, Françoise Mitterrand, inició su intervención en la Casa de la Provincia el politólogo Sami Naïr; relataba cómo el veterano líder afirmaba que el de alcalde había sido el puesto más difícil que había ocupado en su vida, en respuesta a un periodista. Un modo de comenzar llamando la atención sobre la importancia de las administraciones locales “como institución que construye una ciudadanía compartida”, afirmaba Naïr.  Más importante que el Estado, incluso, puesto que se trata de las condiciones de vida de la gente y “de un mundo de contradicciones en el que las administraciones tienen que tejer relaciones entre grupos que a veces son antagónicos, creando un marco común para desarrollar una política a favor de la colectividad”.

Desde los años 60 o 70, afirma Naïr que los problemas de la inmigración son los mismos, y se resumen en cómo organizar la integración, no ya en el espacio del Estado sino en el ámbito de la sociedad civil, creando cohesión social. Es decir, propiciando la socialización que permiten la familia, la escuela y el acceso a un empleo que otorga una identidad al ser humano. Por último, Sami Naïr habla del ‘acceso al nosotros común’ como elemento clave de la socialización, “ese espacio de difícil comprensión pero imprescindible para la convivencia, y que consiste en la identificación con la comunidad de acogida”, afirma Naïr. En este sentido, el politólogo francés afirma que las administraciones locales juegan un papel fundamental favoreciendo el acceso a la ciudadanía.

¿Solidaridad internacional, o interna y ficticia? Javier de Lucas ha partido de la reflexión en torno al significado del concepto ‘solidaridad’ para plantearse qué podemos hacer para trascender el significado abstracto, o la coartada de la buena conciencia que se ejerce con el apoyo a una causa en un contexto digital, por ejemplo.

Para el catedrático de Filosofía del Derecho, los seres humanos necesitamos ejemplos de carne y hueso que nos permitan concretar los conceptos abstractos y Mandela es un quizás el referente de un concepto de lucha que, contando con sus hermanos, e incluyendo a sus opresores entre ellos, fue capaz de transformar su significado y traspasar la frontera entre opresor y oprimido. Afirma de Lucas que si hablamos de solidaridad internacional, la clave que hay detrás de proyectos de gestión de las migraciones es una clave internacional solidaria; "una capacidad de reconocimiento del vínculo con el otro que va más allá del vínculo social concreto que aparece en el pasaporte y que nos sitúa en un marco estatal o supra estatal, en el caso del marco europeo". Un contexto de incertidumbre que, según de Lucas, "no sabemos si se trata de un vínculo que nos acerca al ideal de la solidaridad internacional o nos está encerrando en una solidaridad interna y ficticia, la de los europeos frente a los que ‘amenazan’ nuestra estabilidad, lo que implica lo contrario de lo que significa el concepto de solidaridad".

Para Javier de Lucas, el lema ‘pensar globalmente para actuar localmente’ resume el papel de los municipios y las diputaciones, por su dimensión municipal, son la escala para la recuperación de una tarea que se podría enunciar como ‘re-democratización de la vida social’. Aludiendo a Adam Ferguson y su ‘Ensayo sobre la historia de la sociedad civil’, frente a ‘aquella sociedad civil que al ocupar el espacio público pierde el alma de ciudadano’, para de Lucas la sociedad es "el terreno de mediación entre el nosotros, como seres humanos y nuestra condición de ciudadanos, es decir, de constructores de lo público, y por tanto, un modelo distinto del que se mueve por el afán del beneficio o tiene como institución básica el Estado, que ‘mágicamente’ va a producir la riqueza gracias a la desregulación".

Afirma de Lucas que la sociedad civil necesita una regulación, y esa es la gran oportunidad que brinda la democracia municipal, "el punto en el que los intereses salvajes de los agentes de la sociedad civil con capacidad para imponer sus intereses, son moderados y adquieren protagonismo los vecinos, convertidos en ciudadanía". “Hay que rescatar la democracia municipal como el ámbito preferente de lo que llamamos democracia”, afirma Javier de Lucas, “por tanto, podríamos hablar de una re-democratización”. Algo que es más claro, según de Lucas, en aquellos lugares en los que el bien común es más amplio, que lejos de ser una contradicción, carga de significado el lema ‘pensar globalmente, actuar localmente’.

Javier de Lucas señala que la esfera municipal permite la construcción de un nosotros que no se construye en oposición a los otros, “sino un nosotros superior porque la presencia de los otros contribuye a alargar y hacer efectivo el nosotros”. Es un nosotros paradójicamente abierto; en palabras del catedrático de Filosofía del Derecho, “para definir el nosotros no hay que encerrarse en buscar en el otro una imagen de mí mismo”, sino que formar parte de un proyecto más amplio en el que la lengua es reapropiada y redefinida por la participación de los otros, la cultura y las obligaciones de unos con otros. Por todo ello, de Lucas afirma que los municipios, como estructuras políticas, “ofrecen una gran oportunidad puesto que el protagonismo de los vecinos puede ser mucho mayor que el de la ciudadanía política tradicionalmente conocida en términos estatales o supra estatales, en los que a lo máximo que se llega es al voto o la indignación, en ocasiones”.

La educación, los medios de comunicación, la lucha contra la construcción el discurso de la criminalización del diferente, la identificación entre el mundo musulmán y el terrorismo y la controvertida diferenciación entre los conceptos ‘inmigrante’ y ‘refugiado’, han sido otros de los conceptos en torno a los que han reflexionado ambos especialistas.

En el ámbito de los derechos humanos, Javier de Lucas ha denunciado la ilegalidad que constituyen los centros de internamiento en los que se está privando de libertad a la población refugiada, frente a los campos de refugiados que debían acogerlos y ha concluido que “luchando por los derechos de los otros estamos luchando por nuestros derechos”, algo difícil de entender, en sus palabras, “cuando nos cuesta entender que los derechos de las mujeres son también nuestros derechos”.

Por su parte, para Sami Naïr la clave de la clave está en el respeto a la diversidad, lo que, según afirma, "no implica estar de acuerdo con la diversidad, ni querer lo diverso"; se trata, en cambio de una "cuestión legal" relacionada con derechos y deberes. Según Naïr “la sociedad implica cohesión y diferenciación, dos cosas contrarias, por lo que la diversidad es necesaria en un marco de cohesión común, de valores comunes, construyendo una nueva riqueza a partir de las nuevas aportaciones”.  

Este diálogo, clausurado por la concejal delegada de Igualdad del Ayuntamiento de Sevilla, Myriam Díaz y la vicepresidenta del FAMSI, Maria Eugenia Limón, ha sido el punto de partida de una formación especializada que cuenta con un equipo docente multidisciplinar entre quienes se encuentran, entre otros/as, Mbuyi Kabunda, Juan José Téllez, Estrella Gualda, Max Adam, María Luisa Grande, Edileny Tomé da Mata, Isabel Galeote, Jose Miguel Morales o Raquel Martínez.

Entre los contenidos se incluye el estudio y análisis de los procesos migratorios en el contexto de los derechos humanos, la regulación jurídica de la extranjería y la relación con los servicios públicos locales. Se trata de una iniciativa del FAMSI en el marco del proyecto Amitie Code, que ya tuvo una primera edición centrada en la sensibilización de las autoridades en relación con los movimientos migratorios que en esta edición se ha centrado en la relación entre las migraciones y los derechos.

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