· Publicado en Educación para el Desarrollo

Contra el desperdicio de comida: un movimiento mundial impulsa reformas legislativas

Contra el desperdicio de comida: un movimiento mundial impulsa reformas legislativas

La pérdida y el desperdicio de alimentos agravan el hambre, consumen una cuarta parte del agua destinada a la agricultura, utilizan áreas de cultivo del tamaño de China, y generan un ocho por ciento de las emisiones globales de los gases de efecto invernadero. Son los motivos por los que el FAMSI participa en un proyecto europeo contra el desperdicio de comida, Don't waste our future!, junto a otros 6 países socios.

La meta 12.3 de los ODS pretende reducir a la mitad el desperdicio de alimentos por habitante y limitar las pérdidas de alimentos en 2030. Italia se suma a la lucha con una nueva ley y un estándar internacional prevendrá las pérdidas y ayudará a afrontar las consecuencias. El llamado “Estándar de Contabilidad e Información sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos” se presentó en el Foro Global de Crecimiento Verde, en una conferencia celebrada en Copenhague los días 6 y 7 de junio.

La iniciativa ha sido desarrollada de forma conjunta por el Foro de Bienes de Consumo, la FAO, el  Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible y el Instituto de Recursos Mundiales.

En general, el nuevo estándar “reducirá las pérdidas económicas para el consumidor y la industria alimentaria, aliviará la presión sobre los recursos naturales y contribuirá a la consecución de los ambiciosos objetivos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, según las declaraciones de Christian Jensen, ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca, en la presentación del protocolo, según una información publicada por la Agencia IPS.

El protocolo incluye tres elementos: por un lado, diferentes definiciones del desperdicio de alimentos que cambian en función del objetivo final de una entidad. Es decir, la definición no será la misma para un país que desea limitar el problema para combatir la inseguridad alimentaria, que de otro que pretenda frenar ese desperdicio para lidiar con el cambio climático. Por otro lado, la norma incluye diversas opciones de cuantificación para permitir a una empresa o país con escasos recursos económicos y técnicos obtener una visión general de su pérdida y desperdicio de alimentos.

Por último, la norma pretende ser lo suficientemente flexible como para evolucionar con el tiempo, a medida que mejoren la comprensión del desperdicio de alimentos, los métodos de cuantificación y los datos existentes.

A la lucha contra el hambre se suma la lucha contra el cambio climático. Italia ha tomado nota: cada año, Italia desperdicia cinco millones de toneladas de comida, con un coste que supera los 12 millones de euros. Según la FAO, en el caso de Europa, con lo que se desperdicia se podría alimentar a 200 millones de personas. La lucha contra estas cifras también está relacionado con el Objetivo 2 de la Agenda 2030; se propone poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, al tiempo que promover la agricultura sostenible. De forma detallada, las metas incluyen los aspectos que se relacionan con este gran epígrafe. Entre otras, en la meta 2, lograr el acceso a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año, poner fin a todas las formas de malnutrición o duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, y en especial, de las mujeres.

La iniciativa Italiana ha sido apoyada por el 90% del Senado y calificada por el Ministro de Agricultura italiano, Maurizio Martina, como "uno de los más bellos y prácticos legados" de la exposición internacional Expo de Milán 2015, que se centró en la lucha contra el hambre y el desperdicio de alimentos.

La Expo de Milán fue el escenario en el que vio la luz la Carta Europea contra el Desperdicio de Alimentos, un documento fruto del trabajo, del diálogo y el debate mantenido en grupo por jóvenes de Italia, Chipre, Portugal, Bélgica, Francia y Reino Unido, y de Andalucía, a través del FAMSI. Socios de estos siete países participan en el proyecto Don’t waste our future!, que está poniendo de relieve la responsabilidad colectiva en relación con el desperdicio de comida, y realizando un trabajo de sensibilización hacia las autoridades locales y la ciudadanía en general, el sector empresarial y los medios de comunicación.

El proyecto Don't waste our future! constituye una Alianza Europea contra el desperdicio de comida y por nuevos modelos sustentables de desarrollo construida entre autoridades locales y jóvenes, para animar a la gente joven a luchar contra modelos insostenibles de consumo y desarrollo.

Con financiación de la Unión Europea, reúne a más de 2800 estudiantes y 160 profesores/as. Es una de las iniciativas que ha logrado difundir a una campaña mundial contra el desperdicio de comida que ya va por los 800.000 apoyos, solo en Europa.

Las autoridades locales tienen mucho que decir en la construcción de modelos de desarrollo sostenible. Si quieres sumarte a esta campaña, descárgate la Carta Europea contra el Desperdicio de Alimentos, difúndela y compártela en tu entorno.

Italia se ha sumado a Francia en la lucha contra el desperdicio de alimentos mediante una ley, pero la iniciativa puede convertirse en un movimiento global que logre frenar el hambre, la pobreza, la pérdida de biodiversidad y el aceleramiento del cambio climático, entre otras consecuencias perjudiciales, si la iniciativa europea continúa su avance.

Foto by Dean Hochman

 

ODS Local Andalucía

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