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Palestina, vivir en emergencia crónica

Palestina, vivir en emergencia crónica

Emergencia crónica en Palestina. Se cumple un año desde los últimos ataques militares contra la franja de Gaza que comenzaron el 8 de julio. En 50 días, más de 2.000 personas fueron asesinadas, aproximadamente el 70% de las víctimas eran civiles, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Entre ellos había 538 niños; más de 11.000 personas resultaron heridas y casi medio millón de personas llegaron a estar desplazadas. Según los datos de UNRWA, casi 300.000 de ellas, alojadas en sus escuelas transformadas en refugio. A día de hoy, casi 8.000 continúan en refugios de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados palestinos.

Es el balance que ha hecho a UNRWA lanzar la campaña #SOS4Gaza, con argumentos que dan lugar al bochorno. Entre otros, la situación de Gaza que pone en riesgo la vida de 1,7 millones de personas. Entre ellos 1,2 millones de refugiados de Palestina que dependen de la ayuda alimentaria y de emergencia que distribuye UNRWA. La última ofensiva militar sobre Gaza ha dejado 1.500 niños huérfanos.

El relato de la situación es siempre complicado y relativo. Si se piensa en el último año, las imágenes hablan por sí solas. Es solo un ejemplo, pero un ejemplo evidente: la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios grabó la devastación masiva en Ash Shuja'iya, al este de la ciudad de Gaza en 2014. Un año más tarde volvió y en las imágenes puede verse que la reconstrucción no ha comenzado.

Esta situación no se reduce a las consecuencias de los últimos ataques, perpetrados hace ahora un año. La propia Oficina ha realizado un análisis de la situación que puede visitarse en el portal Gaza one year on, en el que se hacen evidentes las consecuencias de un bloqueo que comenzó en 1967 y que a día de hoy mantiene a casi dos millones de palestinos en una prisión al aire libre, a los que se les niega el libre acceso al resto de los territorios palestinos ocupados y al mundo exterior. Los largos periodos de restricción de acceso impuestos por Israel han socavado la economía de Gaza, lo que ha desembocado en altos niveles de desempleo, inseguridad alimentaria y dependencia de la ayuda exterior.

Esta situación ya era crítica antes de los últimos ataques. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo creada en 1964 para asuntos relacionados con el comercio, las inversiones y el desarrollo, el principal órgano de la Asamblea General de la ONU, publicaba un informe sobre la asistencia al pueblo palestino en el que concluía que el impacto de la ocupación prolongada en 2013 ya supuso un año más de desarrollo palestino perdido: “La economía siguió perdiendo terreno, y la desaceleración que se había observado en 2012 empeoró en 2013. Como resultado, el ingreso per cápita real en el territorio palestino ocupado se redujo, y el desempleo, la pobreza y la inseguridad alimentaria se agravaron. Las mujeres palestinas continuaron soportando el peso de la ocupación, lo que les condenaba a una de las tasas más bajas de participación en el mercado laboral y la tasa de desempleo más alta del mundo. La ocupación israelí de la zona C priva a la economía del territorio palestino ocupado de gran parte de su base y los costos de los recursos naturales son un tercio menos de su producto interno bruto (PIB) cada año”.

A día de hoy, un año después de la reanudación de los ataques a Gaza, la petición de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, no deja lugar a dudas, al margen de cualquier otra consideración: “Israel, como potencia ocupante, debe levantar el bloqueo, que impide la realización de un amplio rango de derechos humanos de los palestinos en Gaza”. Descarga aquí el informe completo.

De nuevo, los datos de UNRWA ofrecen la fotografía de la situación: “durante la ofensiva del pasado verano, más de 9.000 casas de refugiados de Palestina fueron totalmente destruidas, y más de 5.000 sufrieron daños graves, más de 4.000 daños importantes y casi 110.000 daños leves".

UNRWA comenzó de inmediato un programa de asistencia que proporcionaba ayudas para reparaciones a las familias cuyos hogares habían resultado dañados y subsidios de alquiler a familias refugiadas de Palestina en Gaza que habían perdido su hogar. Sin embargo, en enero de 2015 se vio obligada a suspender su programa de asistencia en efectivo debido a la falta de fondos.

La prohibición de la importación de materiales de construcción por el Gobierno de Israel está ralentizando el proceso de reconstrucción, ya que la importación solo es posible tras un largo proceso de aprobación, para aquellos proyectos dirigidos por la ONU, pero no para el programa de asistencia en efectivo para que los refugiados puedan reconstruir sus propios refugios. La Agencia, además de trabajar para reconstruir la franja de Gaza, promueve la recuperación económica, reconstruyendo la infraestructura educativa y apoyando las necesidades de desarrollo de la población a largo plazo. El último informe de la Agencia concluye que se han comprometido 220 millones de dólares de los 720 millones que hacen falta para el apoyo al programa de refugio de emergencia de UNRWA, lo cual deja un déficit de 500 millones de dólares.

La Agencia busca 366,6 millones para sus 2.015 operaciones de emergencia en Gaza, incluyendo 127 millones para el refugio de emergencia, reparación y gestión de centros colectivos, 105,6 millones para la ayuda alimentaria de emergencia, y otros 68,6 millones para dinero en efectivo a cambio de trabajo de emergencia.

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