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El duro testimonio de Nidal al Azzah en las cárceles de Israel

El duro testimonio de Nidal al Azzah en las cárceles de Israel

Tras pasar una temporada como preso en las cárceles israelíes, Nidal al Azzah, director de BADIL del Centro de Recursos para los Derechos de los Refugiados de Palestina, y profesor de Derechos de los Refugiados en la Universidad de Jerusalén, cuenta su experiencia vital, en el marco de las jornadas “Derecho Humanitario en Palestina”, desarrolladas en la Universidad de Córdoba el pasado 17 de abril.

Nidal nos cuenta que en  las prisiones israelíes se encuentran más de “6.000 presos y un millar de ellos tienen condenan de más de 20 años”. También se encuentran privados de su libertad “170 niños y 22 mujeres”, aclara.

“Cuando era un adolescente, los soldados israelíes llegaron a mi casa de madrugada rompiendo muebles y diciéndole a mis padres que querían hacerme algunas preguntas y que luego volvería”. Nadil y su familia no entendían nada de aquella terrorífica situación. Cuenta “cómo su madre comenzó a llorar  y a gritar ante la desesperación de no saber qué estaba pasando”. Al llegar a la cárcel a Nadil le pusieron un pañuelo en los ojos y empezaron a golpearle. “Los soldados me decían que esto me haría no creerme un héroe mientras me daban patadas”

Fue trasladado a una zona militar dentro de Belén y la forma de celebración ante la llegada de un nuevo preso era a través de duros golpes y vejaciones por parte de los soldados. Nidal cuenta que ha estado encarcelado en dos ocasiones. La primera de ella fue en el año 1988. “Estuve en una celda de adaptación 27 días en total oscuridad” A su salida comenzaron de nuevo los métodos de tortura.

“Quería que hablara sobre mis actividades en manifestaciones y buscaba colaboradores palestinos para dar a conocer la resistencia pero yo me negué” Colgados de brazos por cuerdas, Nidal destaca que este castigo les obligaba a estar continuamente de pie. Después de estar así largas horas  “llegaban al proceso de interrogatorio”.

Además añade que “según la estación del año le daban duchas con agua fría en invierno  o duchas calientes en verano poniendo incluso el aire acondicionado para que se resfriaran” Otro de los métodos eran las celdas de aislamiento en un perímetro de 80 por 20. “En las duchas sí te seguían interrogando, aquí te hacían sentir que estabas totalmente solo”

Nidal añade que también intentaban alterar el sueño en todo momento “poniéndome con la cabeza tapada, delante de una pequeña tubería donde caía en agua y no podía estar tranquilo en ningún momento”.  En la silla no podía apenas sentarse. “Cada cierto tiempo caía agua. Pude quitarme poco a poco el saco de mi cabeza. Cuando los guardias se dieron cuenta, me dieron una paliza”

A estas duras condiciones de maltrato, hay que añadir que en muchas ocasiones “te podían amenazar con maltratar a tu familia o que podían violar a tu hermana o tu madre” 

Nidal nunca conoció claramente los motivos de la detención en ninguna de las ocasiones. Bajo la premisa de que podía contener información secreta, lo llevaban a prisión y era torturado a través de estos métodos. Nidal destaca que “no es necesario aportar ninguna prueba y es algo que se respeta en Israel. La verdad que tuve suerte de estar solo nueve meses porque otros de mis compañeros han estado casi nueve años por el mismo motivo” 

“Los prisioneros palestinos no saben cuándo va a ser su dictamen y tampoco tienen derecho a un juicio justo. No se puede predecir ni la condena ni el límite porque una persona que ha sido condenada por tirar piedras puede estar en prisión meses o años depende ese día del humor de los jueces”.

Las condiciones de las prisiones israelíes no cumplen actualmente con la legislación internacional. “Los exprisioneros palestinos hemos luchado por denunciar esa situación llevando a cabo huelgas de hambre como la yo hice en 1992 cuando estuve 23 días sin probar alimento para dar a conocer lo que estaba ocurriendo”.

Por último Nidal señala que hoy “la situación es mucho peor que en mi época porque el control de los prisioneros permite un mayor control entre la población palestina por parte de Israel”.

 

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