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Despues del coronavirus, ¿regresar al mundo anterior o lidiar con lo que nos hizo vulnerables?

Despues del coronavirus, ¿regresar al mundo anterior o lidiar con lo que nos hizo vulnerables?

'Responsabilidad compartida y solidaridad mundial'. Es el llamamiento de Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, en respuesta a la situación sobrevenida tras la pandemia mundial del coronavirus. Son muchas ya las voces que apelan a una revisión de un modelo que desprotege a grandes sectores de la población cuando se tambalea un sistema sustentado en pilares, fundamentalmente, de economía de mercado. Foto ONU - Mark Garten. 

El drama de la pandemia es la pérdida de vidas pero estas cifras pueden ser aún más devastadoras si a las víctimas del coronavirus sumamos las de aquellas personas que cuyas vidas podrían verse amenazadas por la pérdida de sus medios de subsistencia. En medio de una terrible crisis mundial, las miradas se giran hacia la economía y hay quienes apelan a relajar las medidas de protección para paliar las consecuencias que ya ha tenido sobre las cifras mundiales de producción y comercio. 

Naciones Unidas ha lanzado un plan para resolver los 'impactos socioeconómicos potencialmente devastadores del COVID-19', intentando orientar la movilización mundial a la atención de unas cifras que finalmente tendrán rostro humano, pero de aquellos colectivos más desfavorecidos. Según las estimaciones en las que sustenta el informe de Naciones Unidas, a marzo de 2020 la imagen sería:

  • Entre 5 – 25 millones de empleos perdidos (OIT)
  • 860.000 millones de dólares – 3,4 billones de dólares de pérdidas en los ingresos laborales (OIT)
  • 30% — 40% de presión hacia abajo en los flujos de inversión extranjera directa mundial (UNCTAD)
  • 20% – 30% de disminución en las llegadas internacionales (OMT)
  • 3.600 millones de personas offline  (UIT)
  • 1.500 millones de estudiantes fuera de la escuela (UNESCO)

Frente a este panorama social, la crisis del coronavirus ofrece una radiografía económica que podría dejar atrás a millones de personas en todo el mundo. El informe de Naciones Unidas llama a la acción coordinada y a la reflexión en distintos ámbitos. Desde "sistemas de salud más sólidos y menos personas que viven en la pobreza extrema hasta el logro de la igualdad entre los géneros y la toma de acción climática para un planeta sano". Ahora más que nunca se hace fundamental tener presente la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Estas son algunas de las ideas que lanza el informe de Naciones Unidas. 

Ningún país o entidad ganará solo contra la pandemia:

Una respuesta y recuperación exitosa requerirá la cooperación y las asociaciones internacionales a todos los niveles: los gobiernos adoptando medidas en sintonía con las comunidades; el compromiso del sector privado para encontrar vías de salida de esta crisis. Las asociaciones basadas en la solidaridad serán la piedra angular para el progreso.

Al prestar asistencia a las poblaciones más vulnerables, esas redes se ocupan activamente de llevar oportunidades económicas y medios de subsistencia y la adaptación de las respuestas al contexto de la comunidad. La pandemia COVID-19 es un momento decisivo para la sociedad moderna, y la historia juzgará la eficacia de la respuesta no por las acciones de un solo grupo de actores gubernamentales tomados en forma aislada, sino por el grado en que la respuesta se coordina globalmente en todos los sectores. Con las medidas adecuadas, la pandemia de COVID-19 puede marcar el comienzo de un nuevo tipo de cooperación global y social.

Para hacer frente a los impactos del COVID-19, Naciones Unidas ha lanzado recomendaciones como resistir a la tentación de recurrir a medidas proteccionistas y adoptar medidas explícitas para impulsar las economías de los países en desarrollo; adoptar políticas comerciales basadas en NO DAÑAR, preservar la conectividad y asegurar la coordinación regional monetaria-fiscal, colaborar con el sector financiero privado para apoyar a las empresas, abordar los problemas estructurales y fortalecer los marcos normativos para hacer frente a los riesgos transfronterizos.

A todo ello se suma el estímulo fiscal y el apoyo a los más vulnerables, la protección de los derechos humanos, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, al trabajo decente, y la educación, dando prioridad a las medidas de cohesión social. 

Si alguna proyección tendrá esta pandemia hacia el futuro será la reflexión colectiva
sobre un modelo económico y social que se ha mostrado extremadamente vulnerable
ante el desequilibrio del sistema tradicional de generación
de las rentas básicas para la ciudadanía, y especialmente
de aquellos colectivos más vulnerables

 

Qué dicen de esta pandemia... 

Noam Chomsky, lingüista, filósofo y politólogo, en La Tercera: "El asalto neoliberal ha dejado a los hospitales sin preparación. Un ejemplo entre todos: las camas de los hospitales han sido suprimidas en nombre de la ‘eficiencia'”. En su libro ¿Quién domina el mundo? (2016, Ediciones B) y en torno a la amenaza de una guerra nuclear en paralelo al cambio climático, afirma que "la amenaza del calentamiento global no es instantánea, podría incrementarse de repente y "no está del todo claro que tengamos la capacidad de afrontarla", concluyendo que no cabe duda de que "cuanto más lo retrasemos más brutal será la calamidad".

Se anticipaba a la crisis que ahora vivimos que, a su juicio, "es el enésimo ejemplo del fracaso del mercado, al igual que lo es la amenaza de una catástrofe medioambiental. El gobierno y las multinacionales farmacéuticas saben desde hace años que existe una gran probabilidad de que se produzca una grave pandemia, pero como no es bueno para los beneficios prepararse para ello, no se ha hecho nada”, explica apuntando a la búsqueda de beneficios económicos por sobre el bienestar social.

Naomi Klein, periodista, escritora, en El SaltoEl sistema capitalista “siempre ha estado dispuesto a sacrificar la vida a gran escala en aras de la ganancia”, señala. “Ahora, debido a nuestra profunda crisis ecológica, debido al cambio climático, es la habitabilidad del planeta lo que se está sacrificando. Es por eso que debemos pensar qué tipo de respuesta vamos a exigir, y esta tiene que estar basada en los principios de una economía verdaderamente regenerativa, basada en el cuidado y la reparación”, subraya

“Muchas personas que antes no lo veían están viendo a los comentaristas y políticos de Fox News decir que tal vez deberían sacrificar a sus abuelos para que podamos subir los precios de las acciones. Y se preguntan, ¿qué tipo de sistema es este?”

Alain Touraine, sociólogo francés, en El País: "Me extrañaría mucho que en los diez años que vienen no hubiese catástrofes ecológicas importantes, y los diez últimos años se perdieron. Atención, las epidemias no lo son todo. Y creo que entramos en un nuevo tipo sociedad: una sociedad de servicios, como decían los economistas, pero de servicios entre humanos. Esta crisis empujará hacia arriba la categoría de los cuidadores: no pueden seguir estando mal pagados. Al mismo tiempo, con estas crisis hay posibilidades de que un choque económico produzca reacciones que llamo de tipo fascista. Pero no me gustaría hablar demasiado del futuro, prefiero centrarme en el presente".

Amy Jaffe, directora del programa Seguridad Energética y Cambio Climático del think tank Consejo de Relaciones Exteriores, en Deutsche Welle, afirma que "el virus está cambiando nuestros hábitos de una forma que puede contribuir a luchar contra el cambio climático a largo plazo: trabajar desde casa; reuniones por videoconferencia, trabajar menos días; o escalonar las horas de oficina para reducir el tráfico. Las empresas podrían concluir que lo que es bueno para el planeta - la producción local - es también una forma sensata para proteger sus cadenas de suministro ante todo tipo de riesgos, sean eventos relacionados al cambio climático, o epidemias globales".

Y una reflexión más, 

Santiago Alba y Yayo Herrero, en Contexto, alertan contra las trampas del lenguaje y argumentan por qué no vivimos una 'guerra' sino una 'catástrofe', y aportan entre otras, esta reflexión: "Construir economías y políticas sobre la fantasía del ser humano, como un ser sin cuerpo y sin anclaje en la tierra que le sustenta es lo que genera una guerra contra la vida,  contra los ciclos, contra los límites, los vínculos y las relaciones"

"No deja de ser hermosamente paradigmático que sea en una situación de aislamiento social impuesta, cuando los besos y los abrazo se proscriben, cuando de repente conocemos los nombres de quienes viven en nuestro bloque, nos preocupamos de si tienen alimento o necesitan medicinas. Esto no es una guerra, es una catástrofe. Al contrario que en una guerra, no hay ninguna causa superior que la salvación de todas y cada una de las vidas humanas. Venceremos sólo si no hay víctimas humanas. O son las menos posibles". 

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