· Publicado en Incidencia en Políticas

La primera edición internacional de los Premios Progreso reconoce la labor de gobiernos locales de Argentina, Colombia y Cabo Verde

La primera edición internacional de los Premios Progreso reconoce la labor de gobiernos locales de Argentina, Colombia y Cabo Verde

La ceremonia de entrega de galardones organizados por la Fundación para el Desarrollo de los Pueblos de Andalucía, FUDEPA, y la FAMP, ha contado con la presencia de Francisco Reyes, presidente Diputación de Jaén y vicepresidente del FAMSI, Carmen Castilla, secretaria seneral UGT Andalucía, María del Mar Serrano, presidenta de FUDEPA y Manuel Redaño, gerente del FAMSI.

Con una presencia menor a consecuencia de la situación sanitaria, la ceremonia tuvo lugar en el Auditorio Guadalquivir. El Palacio de Congresos de Jaén será de nuevo el escenario de la ceremonia de estos premios el próximo año. Veinticuatro proyectos han sido galardonados en una edición que estrenaba versión internacional, I edición internacional de los Premios Progreso, para distinguir a las administraciones locales de otros países que estén desarrollando proyectos que repercutan de forma positiva en la ciudadanía de su ámbito territorial.

En esta primera edición los galardonados han sido para el Programa Participativo de Integración Social y Urbana de Buenos Aires, en Argentina, y en concreto por su desarrollo en los barrios Rodrigo Bueno, Playón de Chacarita y Villa 20.

La innovación de reside en dos aspectos; por un lado, el proceso de diseño urbano y arquitectónico y la totalidad de las obras llevadas adelante se basan en las definiciones establecidas por los mismos vecinas y vecinos de los barrios y en segundo lugar, el proyecto no es de “urbanización” sino de “integración” de estos barrios. Comúnmente la política de urbanizar barrios vulnerables tiene que ver con proyectos que mejoran las viviendas y la infraestructura pero sin generar relación con el resto de la ciudad. En este sentido, el proyecto es de integración incluyendo así la integración habitacional, la urbana-integrando el barrio a la trama urbana- y la socio-económica para el desarrollo económico de las familias.

Según destaca el municipio, es la primera vez que en América Latina que se lleva adelante un proceso de integración participativo en tal escala, lo que está transformando la forma de diseñar e implementar un proyecto urbano. En la actualidad, la Universidad de Harvard (Ash Center y HKS) y The New School University de Nueva York, están estudiando este caso participativo como modelo innovador a la hora de diseñar e implementar políticas urbanas.

El segundo de los reconocimientos internacionales ha ido al Plan Integral de Gestión de la calidad del aire del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en Colombia. El Plan se ha construido alrededor de 10 ejes temáticos y 5 transversales, desde los procesos de investigación, modelación, fortalecimiento del monitoreo de condiciones y sistematización de datos, la creación de un sistema de vigilancia epidemiológica y los procesos de planificación del ordenamiento territorial, hasta la intervención directa sobre los agentes contaminantes, incluyendo aquí elementos para cambiar la movilidad hacia la ciclocaminabilidad, el transporte público y medios de transporte más sostenibles, y para generar más y mejor espacio público verde en toda la región metropolitana.

Dos reconocimientos han ido hasta Cabo Verde. El primero de ellos, al Programa Banco Social de Ribera Grande de Santiago, y el segundo al proyecto de Inclusión Socioeconómica y Desenvolvimiento de Ribera São Miguel.

En el primer caso, mientras que los bancos tradicionales o instituciones de microcrédito (o parabancarias) financian proyectos enfocados en la obtención de ganancias, basados en las demandas de los usuarios, el Programa Banco Social cuenta con información del Registro Social Unificado, un instrumento que permite conocer la realidad socioeconómica de las familias de Cabo Verde, al igual que permite identificar los hogares que viven en situaciones de vulnerabilidad, identifica la vulnerabilidad de las familias, realiza un estudio socioeconómico de cada familia que muestra su potencial de crecimiento y promueve acciones basadas en las oportunidades existentes para permitir la creación de ingresos sostenibles para apoyar a estas mismas familias.

En el proyecto de desarrollo de San Miguel, el elemento innovador ha sido el desarrollo de una campaña de reconocimiento del derecho de la mujer a la tierra, y la legalización del acceso y la posesión: esta es la primera vez que un proyecto en Cabo Verde lleva a cabo tal actividad, con la creación de un equipo multidisciplinario (jurista, trabajador social y personal administrativo), enfoques específicos dirigidos al ODS 5 para la igualdad de género. Además, la asociación con empresas extranjeras permitió probar y probar variedades vegetales de los cuatro rincones del mundo, lo que permitió descubrir las mejores condiciones del suelo y el clima local para una mayor producción, cultivo biológico y menos degradación del suelo, contribuyendo a los ODS 2, 8 y el consiguiente ingreso mensual por el doble del salario mínimo nacional, lo que contribuye al ODS 1.

En su intervención, Manuel Redaño, gerente del FAMSI, destacó el papel de los gobiernos locales en la acción exterior para lograr, a través del intercambio experiencias y prácticas, una transferencia de conocimientos que sitúa a los gobiernos locales en primera línea de la innovación y la vanguardia en políticas públicas orientadas hacia la sostenibilidad y la centralidad de la ciudadanía.

Aquí puedes acceder al listado completo de los premiados

 

Con esta iniciativa queremos contribuir a la consecución de los ODS.

 

 

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