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El estado de la población refugiada en el mundo: más de 5000 personas han muerto en 2016 cuanto intentaban llegar a Europa

El estado de la población refugiada en el mundo: más de 5000 personas han muerto en 2016 cuanto intentaban llegar a Europa

El Informe de CEAR con motivo del Día Mundial de los Refugiados recoge cifras espeluznantes. Inadmisibles y motivadoras de una acción internacional sin reticencias, si las víctimas fueran de un país del llamado mundo rico.

Es difícil imaginar que la comunidad internacional quedara impasible ante la muerte diaria de europeos/as en las costas. Este ejercicio de invertir el rostro, el origen y el destino de las víctimas, es solo un modo de llamar la atención sobre una realidad que está cubriendo de luto las costas europeas y recabando mensajes de condena por parte de la población a los Gobiernos nacionales y comunitario. CEAR hace un llamamiento a garantizar el derecho de asilo y a articular políticas de inclusión y convivencia que fomenten los valores de igualdad, no discriminación e interculturalidad.

El mayor éxodo  humano de la historia. Es como el Comité Español de Ayuda al Refugiado resume la situación actual en relación con la población refugiada o desplazada. Ha presentado un informe que recoge en cifras la devastadora inacción de las políticas europeas, ante la huída en las fronteras de población procedente de Egipto, Libia, Turquía o Marruecos, entre otros países de origen. Entre otras, a 30 de junio de 2016:

  • casi setenta millones de personas habían tenido que abandonar sus hogares a consecuencia de las guerras, la violencia y la persecución.
  • En Siria, después de seis años de conflicto, más de once millones y medio de ciudadanos y ciudadanas de este país (casi dos tercios de su población) han dejado atrás sus casas.
  • De estas personas, cinco millones son personas refugiadas que viven hoy repartidas por más de cien países, principalmente en Turquía, Líbano y Jordania. (…)
  • En 2016, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de cinco mil personas murieron cuando intentaban alcanzar las costas europeas desde Egipto, Libia, Turquía o Marruecos, el dato más elevado que se ha registrado hasta el momento.
  • En junio de 2016 había en el mundo 68,5 millones de personas desplazadas de manera forzosa a consecuencia de las guerras, la violencia y la persecución.

El documento desmonta, de nuevo, la equivocada idea de que los países comunitarios son los más acogedores. El 86% de las personas refugiadas fueron acogidas por los países más empobrecidos, por lo que se mantuvo la tendencia de los últimos años. Turquía estuvo a la cabeza por segundo año consecutivo, ya que acogió a 2,5 millones de personas refugiadas. Le siguieron Pakistán (1,6 millones), Líbano (1,1 millones), Irán (979.400), Etiopía (736.100), Jordania (664.100), Kenia (553.900). Uganda (477.200), República Democrática del Congo (383.100) y Chad (369.500). En la mayoría de los casos, este hecho se produce por el cierre de fronteras de otros países, pero también porque tienen la esperanza de un retorno rápido a sus lugares de origen.

Otros factores desmontan esta idea. En relación con el PIB del país de recepción, en 2015, 13,9 millones de los 16,1 millones de personas refugiadas bajo la protección de ACNUR vivían en países empobrecidos, frente a los 2,2 millones que lo hacían en países industrializados.

En cuanto a la proporción de población refugiada respecto a la población del país de recepción, los únicos países industrializados situados en los primeros diez puestos son Suecia y Malta (17 personas refugiadas por cada 1000 habitantes); frente a ellos, lideran la lista Líbano, donde hay 183 personas por cada 1000 habitantes, y Jordania, con 87 por cada 1000. El resto son Nauru (50), Turquía (32), Chad (26), Yibutí (22), Sudán del Sur (21) y Mauritania (19).

En cuanto a las solicitudes de protección internacional, en 2015 se produjo un aumento del 48%. En total, hubo 2,45 millones de personas que pidieron asilo en el mundo, frente a 1,66 millones en 2014. De ellas, se estima que 2,04 millones se presentaron por primera vez. Alemania fue el país que atendió más solicitudes nuevas, 441.900, una cifra muy superior a la de 2014 (173.100), y Siria fue el principal país de origen. Le siguió Estados Unidos con 172.700, un 42% más que el año anterior, la mayoría procedentes de México, El Salvador, Honduras y Guatemala. Suecia pasó a ocupar el tercer lugar con 156.400, más del doble que en 2014, sobre todo de personas naturales de Afganistán.

En 2015, se resolvieron más de 1,18 millones de solicitudes, de las que 428.800 fueron reconocidas como personas refugiadas y 243.400 recibieron algún tipo de protección. De ese 1,18 millones de solicitudes, solo 333.400 concesiones de protección internacional se produjeron en la Unión Europea. Alemania (148.215) y Suecia (34.470) sumaron más del 50% de las concesiones de asilo en la UE. La mitad de las personas que lograron protección internacional procedían de Siria y el resto de países como Eritrea (8%), Irak (7%) o Afganistán (5%).

La situación de los refugiados palestinos

El informe de CEAR señala a este colectivo de población entre los países de Oriente Próximo cuya población está más amenazada por conflictos que les obliga a salir de sus países, o por la persistencia de situaciones políticas de extremada represión y acoso de la población. Siria, Yemen, Irak son algunos ejemplos que figuran junto a Palestina. El infome señala que continúa sin juzgarse a ningún responsable israelí por los crímenes de guerra cometidos en Gaza durante 2014. A lo largo de 2016, fuerzas de seguridad israelíes mataron al menos a 98 personas palestinas en los territorios ocupados, incluida Jerusalén Oriental, a 8 en la Franja de Gaza y a 3 en Israel, algunas de ellas menores de edad. Asimismo, las fuerzas israelíes dispararon balas metálicas recubiertas de goma y munición real contra manifestantes palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza, que causaron 22 muertos y miles de heridos. En Cisjordania y Jerusalén, autoridades israelíes demolieron 1.089 viviendas y otras estructuras construidas por palestinos y sometieron a unas 1.600 personas al desalojo forzado.

Por otra parte, el Gobierno de Israel siguió negando a solicitantes de asilo de Eritrea y Sudán el acceso a un procedimiento justo y rápido de determinación de la condición de refugiado en más del 90% de los casos. En octubre de 2016, había más de 37.000 solicitantes de asilo de ambos países, según el Ministerio del Interior. A finales de año, más de 3.250 solicitantes de asilo permanecían en el centro de detención de Holot y en la prisión de Saharonim, en el desierto del Néguev, y el Parlamento había aprobado una ley que permite a las autoridades encerrar sin cargos a solicitantes de asilo hasta durante un año. En estos centros de detención se denunció la falta de alimentos y de atención médica, el saneamiento es inadecuado y existe hacinamiento.

La UNRWA continuó proporcionando asistencia y protección a más de 5 millones de personas refugiadas de Palestina registradas en la Franja de Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano y Jordania. Casi un tercio, más de 1,4 millones, viven en 58 campamentos que la Agencia tiene distribuidos en estos cinco territorios.

La situación de España en la respuesta a la población refugiada

En 2016, 15.755 personas solicitaron protección internacional en España, la cifra más alta registrada desde la aprobación de la primera Ley de Asilo, en 1984, pero un porcentaje ínfimo de las que se registraron en el conjunto de la Unión Europea.

La primera razón de este ascenso fue la convulsa situación de Venezuela, cuya población lideró el grupo de países de origen que dio lugar a un número más elevado de solicitudes. En 2016 fueron 3.960 solicitantes, mientras que en 2015 apenas 596. De acuerdo con los datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración estadunidense, 18.155  venezolanos solicitaron asilo el año pasado, un aumento del 150% respecto a 2015 y del 600% en relación a 2014.

En 2016, el número de solicitantes naturales de Siria se redujo casi a la mitad, pasando a ser de 2.975, una caída que se explica por la acusada disminución de las solicitudes formalizadas en Melilla, 2.440 frente a las casi 6.000 de 2015, debido a las crecientes dificultades para llegar a la oficina de asilo del puesto fronterizo de Beni Enzar y a la ausencia de otras vías legales y seguras para acceder al procedimiento.

En 2016, el tercer país de origen fue Ucrania, con 2.570 solicitantes. Destacan las solicitudes de familias monoparentales, así como de personas provenientes de las regiones de Donetsk y Lugansk que alegan temor a ser reclutadas tanto por el Gobierno como por las fuerzas opositoras.

En cuarto lugar, estuvo Argelia, con un ligero aumento de 675 solicitantes en 2015, entre otros motivos, por causa de discriminación por razones de género y orientación sexual.

En quinto lugar, aparece Colombia y, a pesar de la culminación del proceso de paz, con un sensible aumento, al pasar de 129 solicitantes de 2015 a 615; son numerosas las las solicitudes de personas desplazadas que fueron objeto de extorsión por grupos criminales y por los actores del conflicto y no lograron protección por parte de las autoridades de su país.

El Salvador, con 425 solicitudes, y Honduras, con 385 se sitúan, por primera vez,  entre los diez primeros países de origen de personas solicitantes en España, principalmente debido a la violencia de las maras y otros grupos organizados, que ejercen una actividad criminal generalizada (extorsión, reclutamiento forzado, violencia sexual, violencia contra niños, niñas y adolescentes…). A pesar de que ACNUR asume que es un motivo de protección internacional y de que CEAR ha detectado la llegada de personas con este perfil, la respuesta del Gobierno ha sido la denegación sistemática de la protección internacional o la prolongación sine die de la instrucción de los expedientes. Es una de las crisis de personas refugiadas más invisibles de la actualidad.

A lo largo de 2016, según Eurostat, 6.855 personas lograron alguna forma de protección internacional en España, la cifra más elevada desde la aprobación de la primera Ley de Asilo en 1984; de ellas, 6.215 huían de la guerra civil en Siria. En 2015, fueron 1.025 las personas beneficiadas. Además, se registró un aumento del número de expedientes resueltos, de los 3.240 concluidos en 2015 a 10.250 en 2016. En el 67% de los casos el Gobierno ofreció algún tipo de protección internacional. Esta cifra es celebrada por CEAR, que sin embargo, señala cómo el estatuto de refugiado apenas alcanzó a 355 personas, frente a las 220 de 2015, el 3,4% del total de las afectadas por las solicitudes resueltas, un porcentaje muy alejado de los de otros países de nuestro entorno, como Alemania (41%) o Francia (21%).

Las cifras revelan que España ofreció una protección internacional prácticamente limitada a la población procedente de Siria, quienes en su mayoría formalizaron su solicitud en 2015, un hecho que consideran positivo pero que consideran preocupante si se niega el mismo trato a quienes huyen de otros países igualmente sumidos en graves conflictos armados o que padecen una violencia indiscriminada. Frente a la protección internacional concedida al 90% de personas procedentes de Siria (aunque solo en el 0,8% de los casos se trata del estatuto de refugiado), apenas lo hace con el 15% de las llegadas de Ucrania y con ninguna de las procedentes de Venezuela, Colombia, Malí, Honduras o El Salvador.

La intervención de España en la Frontera Sur

Pese a que en 2016 España alcanzó su récord histórico de solicitantes de protección internacional con 15.755, llama la atención que el número de solicitantes en la Frontera Sur haya disminuido de manera sensible.

En el caso de Melilla, el descenso se explica por la caída tan significativa de solicitantes en la oficina de asilo que funciona en el puesto fronterizo de Beni Enzar, donde 2.038 personas pidieron asilo, casi una tercera parte de las que lo hicieron en 2015. Además, el acceso a esta oficina estuvo vedado para las personas de origen subsahariano. En total, 2.440 personas solicitaron protección internacional en esta ciudad autónoma; 1.829 procedían de Siria, seguida de Palestina con 173 y Marruecos, con 161.

A lo largo del pasado año, 3.993 personas estuvieron retenidas en Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla y 3.883 fueron trasladadas a la Península. De estas últimas, 2.258 habían solicitado protección internacional; otras 1.625 fueron derivadas a organizaciones no gubernamentales en el marco del Programa de Ayuda Humanitaria y 53 fueron internadas en un CIE para tramitar su posterior expulsión del territorio español.

CEAR lanza un llamamiento a los responsables políticos para que quede garantizado el derecho de asilo

El informe de CEAR señala que el acuerdo suscrito entre la Unión Europea y Turquía suscrito en marzo de 2016 supone una clara vulneración del derecho de asilo y que la "pretendida impermeabilización de las fronteras exteriores de la UE solo sirvió para empujar a miles de personas refugiadas y migrantes a arriesgar sus vidas en las travesías clandestinas más peligrosas", convirtiendo el Mediterráneo en "la ruta migratoria más mortífera del Planeta".  Según CEAR, "revela la dimensión de una tragedia inaceptable, porque es evitable, e interpela a los gobiernos europeos a imprimir un giro copernicano a su política de asilo y abrir de forma urgente vías legales y seguras para obtener protección internacional (…)".

Ante esta situación, así como ante la amenaza de la xenofobia y del racismo que vuelven a amenazar las libertades y los derechos humanos, desde CEAR hacen un "ferviente llamamiento, en particular a los responsables políticos, a garantizar el derecho de asilo y a articular políticas de inclusión y convivencia que fomenten los valores de igualdad, no discriminación e interculturalidad para contribuir así a la construcción de una sociedad más justa y solidaria".

El Informe de CEAR constata la difícil situación del derecho de asilo en el mundo, el avance de las políticas restrictivas de la Unión Europea y el escaso compromiso de España con las personas refugiadas.

CEAR ES UNA ORGANIZACIÓN NO GUBERNAMENTAL FUNDADA EN 1979. SU ASAMBLEA ESTÁ INTEGRADA POR DIVERSAS ORGANIZACIONES SOCIALES DEFENSORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS (IEPALA, ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ESPAÑA, CLUB DE AMIGOS DE LA UNESCO); LAS CENTRALES SINDICALES MÁS REPRESENTATIVAS (CCOO, UGT, USO); ENTIDADES RELIGIOSAS (CÁRITAS ESPAÑOLA, IGLESIA EVANGÉLICA ESPAÑOLA, ASOCIACIÓN MUSULMANA EN ESPAÑA) Y FUERZAS POLÍTICAS DE ÁMBITO ESTATAL (PSOE, PP, IU).

 

  

 

 

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